Vi todas las películas de James Bond para que tú no tengas que hacerlo

En el presente auge histórico de «las moras del recuerdo» aquellas franquicias que creíamos ya olvidadas han regresado para atormentarnos. Toda saga, grande o pequeña, que alguna vez disfrutaste cuando niño, ahora tiene su respectivo remake, reboot y hasta revival, empecinado en exprimirte hasta el último centavo de tu no tan jugosa cartera de adolescente tardío.

Si hace diez años ya a todos nos parecía excesivo tener que ver 6 películas para ponernos al corriente con algunas de las obras más reconocidas del mundo (no hablo específicamente de nadie, aunque lo parezca), hoy la labor es titánica, con 12 películas, 3 spin-offs, 4 series, 2 reboots, 20 libros, 700 cómics, 20 videojuegos, un musical sobre hielo y un show de stand-up.

Pero ah, siempre quiere uno saber todo ¿no? Nadie quiere que se le escape una referencia porque «no vaya a ser» que la sublime experiencia audiovisual se vea mermada ¿verdad? Pues esta fue mi principal motivación en la odisea de casi un año que tuve que pasar para derrotar al «final boss«, al némesis, al enemigo, el jefe final de las sagas, con más películas que nadie en la historia (exceptuando Godzilla cuya productora ha cambiado tanto como outfit de influencer), hablo pues, como ya lo sabes, de James Bond y sus 25 películas en poco más de 50 años… sin descanso.

Parafraseando a Brian David Gilbert (Polygon) en su reporte de todos los libros de Skyrim:

Vi todas las películas de James Bond para responder a la eterna pregunta de: «¿Debería ver todas las películas de James Bond?».

Nota: También leí algunos de los libros pero son idénticos a las adaptaciones, salvo algunos diálogos; cuando los acabe haré otro post. No será pronto. Dejo algunas de las reflexiones al respecto diseminadas en el cuerpo del artículo.

Uf… Aún no puedo creer que haya demorado tanto tiempo. Comencé en Octubre de 2020 y terminé en Julio de 2021. Casi un año para tan solo 25 películas, con un promedio de apenas DOS y media cada mes. Ojalá hubiera planeado mejor los tiempos y verlas espaciadas, en lugar de la tortura auto-infligida de una semana solo para Roger Moore y sus bodrios que casi me fríen el cerebro.

Pero es que la ingenuidad no me es ajena. Hacia el lejano Octubre de 2020, mi iluso yo imaginaba estas películas como «acción desenfrenada con breves historias conmovedoras y un argumento general definido que las entrelaza, sazonado con mucha clase e intensidad»…

… Y durante largo, LARGO tiempo (20 películas), no pude estar más equivocado; esta saga no era para nada como alguna vez creí. Pero no todo fueron penurias, y el camino se compuso hacia el final. ¿Valió la pena ver 25 películas? no lo sé (mentira), lo responderemos al final, lo que sí sé es que un par de ellas son simplemente magníficas, y el haber podido ver la evolución de los filmes de este género me abrió los ojos como nunca habría esperado, dejándome apreciar hasta las más terribles obras de la actualidad de una manera distinta, sabiendo la poca o nula producción que hubieran tenido anteriormente y agregándoles un valor inesperado.

Acompáñame en este viaje para conocer sobre la franquicia más larga de todos los tiempos, y revive junto a mí algunos recuerdos de Vietnam, con un aburrimiento sin precedentes, disparos, autos, chistes de tío, misoginia, tecnología absurda, ridiculización, flanderización, viajes al espacio, y una reivindicación largamente esperada.

Obviamente no tenemos tiempo ni espacio suficiente para reseñar cada una de las cintas, y créeme, tú tampoco querrías leer algo así incluso si lo hubiera. Dicho lo cual, dividiremos las eras de James Bond teniendo en cuenta los actores que lo personificaron, dejando pequeñas notas anexas cuando la cosa se ponga patas arriba.

Tenemos un total de 25 películas, 14 libros y 9 historias cortas.

Para más INRI consúltese mi precaria línea de tiempo:

*Sean Connery otra vez (1971) + 1.

*Sean Connery otra vez otra vez (1983) + 1. 7 totales.

(La parodia de 1967 no cuenta, aunque igual la vi).

A darle, pues.


Sean Connery (La edad del «oro» ilusorio)

O «Cuando la idealización se sobrepuso al raciocinio.

«Todo lo antiguo era mejor» es el argumento más recurrente en nuestros días. Hoy, niños de diez años se llaman mutuamente «hombre de cultura» en Twitter porque conocen tal o cual clásico del cine, sin importar si se dieron la aburrida de sus vidas. Tu opinión, cualquiera que sea el camino por el cuál llegaste a ella, tiene la validez de un juez de los Óscar si se basa en algo como «la versión de 1979 era mejor». Se cierra el telón, todos te aplauden, y te vas a dormir con cinco likes más que ayer. Es algo que tristemente incluso los adultos jóvenes (y ya ni se diga los más viejos) repiten como pericos, nublando su vista y supeditando sus análisis a lo que dicen «los que saben».

Ciertamente, «Dr. No» (la primera película), a pesar de tener momentos caricaturescos absurdos, junto con «From Russia with love» (la segunda), fueron por muchos años y sin lugar a dudas las mejores adaptaciones de James Bond en el cine. Pero no nos hagamos… Tienen escenas de acción comparables con el risible Batman de los 60’s, unos disparos en los que prácticamente se ve la «chinampina» de utilería, largos momentos completamente muertos de una manera inexplicable*, y un argumento extremadamente básico, aunque también uno que otro atisbo de genialidad donde podemos ver la astucia real de Bond en situaciones cotidianas (algo sumamente valioso y que se pierde posteriormente).

Quizá es el hecho de que son las primeras, o tal vez las hicieron con más amor que las posteriores, estrenadas con apenas un año de diferencia (y a veces ni eso); lo cierto es que son las más destacables, antes de gastar su misma fórmula año tras año. PERO no todas las películas de Sean Connery son buenas (solo estas dos, en realidad), y definitivamente, considerando las más recientes, no hay manera alguna en la que puedan competir, y cualquiera que diga lo contrario es probablemente un necio pretencioso que leyó un hilo en Twitter sobre cómo todo lo antiguo es mejor, así como lo será también cualquiera que las descalifique simplemente por el machismo rebosante que muestran como reflejo de la sociedad y nunca como postura o propuesta, no sea usted de esos. Así eran, las nuevas no tanto. A otra cosa, pues.

No vamos a repasar cada una de las películas (porque además hay algunas que apenas y recuerdo de qué iban), pero el fenómeno acaecido a la franquicia podemos verlo justo englobado en las adaptaciones con Connery.

«Goldfinger» (3) tiene momentos icónicos, y «Thunderball» (4) da un pequeño giro llevando la acción al océano, pero aquí comenzó todo a torcerse. Los plazos debían cumplirse, tenía que estrenarse una película cada año a costa de sacrificar cualquier estándar, y eso fue lo que pasó.

Las escenas irrelevantes de gente bailando duraban el triple, Bond disparaba una o dos veces en toda la película, daba una bofetada y corría como si trajera el pañal mojado. A pesar de las virtudes ya descritas, estos dos filmes se volvieron aburridos y terminaron exagerando los elementos distintivos como el humor o la tecnología.
La trama, a pesar de adaptarse de los libros (que tampoco son joyas de la literatura) no termina de consolidarse nunca, y este será uno de los problemas que arrastre la franquicia: lograr equilibrio entre escenas de acción y desarrollo de un argumento que por lo menos logre captar el espectador promedio.
Fueron las primeras cintas en tornarse pesadas y muy lentas.
Acabas revisando el celular en múltiples ocasiones y buscas con qué distraerte durante toda la segunda hora. Pero comparado con el futuro próximo, no estaban tan mal.

Después llegó «You only live twice» (5) y la cosa se volvió simplemente impresentable. El aburrimiento te pega como una ola de diez metros y acaba hundiéndote en el sillón cual bola de boliche.
Dura dos horas, de las cuales una y media es para la representación de una boda japonesa, y la media restante se dispone a chistes racistas y una escena final con tanta acción como una partida de ajedrez.
Se siente como si te repartieran un tríptico para potenciar el turismo asiático, pero en lugar de una sola página doblada fueran setenta, a espacio sencillo, y las tuvieras que leer todas mientras te golpean en el estómago.

Todavía no puedo entender en qué estaban pensando, pero fue el principio del fin. La primera de muchas que me harían luchar contra el sueño.
El esquema sigue siendo el mismo, pero ahora sí lo había visto más veces de las que podría desear cualquiera.
No hay sorpresas, el ritmo es lento como remar en cajeta, la música es imperceptible, la producción cuenta con más recursos pero es muy poco imaginativa, el humor es soso, la propuesta no se entiende, se dedica demasiado tiempo a secuencias aburridas que no construyen absolutamente nada.

* El asterisco está arriba en el segundo párrafo de Sean Connery. Una disculpa por la tardanza pero no quería interrumpir. Es sobre los shows aburridos que le roban tanto tiempo a las películas, sin mucho sentido.
Es importante destacar este punto: Las cintas de James Bond se estrenaron en una época donde las personas habían encontrado refugio en el cine.
Antes, o invertías mucho dinero en viajes y espectáculos, o simplemente no podías ver nada más allá del mundo que ofrecía tu colonia. Hoy si queremos ver ballet o danza árabe (asumiendo que hay quien quiere ver tales) es tan simple como meternos a Youtube, mientras que antes o lo veías personalmente o leías al respecto.
Hay escenas de baile y pequeños espectáculos que duran muchísimo y acaban rompiendo todavía más el ritmo de la película, pero supongo que en aquellos tiempos era un plus poder ver algo así de una manera accesible.
Es lo que había, pero cuesta mucho ponerlo en perspectiva, sobretodo cuando ya estás bostezando.

Sumatoria: Esta era fue de más a menos. Nos ofreció momentos valiosos, pero su oferta acabó por gastarse muy rápido. Se idolatra como una época dorada, pero lo cierto es que más de la mitad dejó mucho que desear. Las dos primeras son dignas de ver una vez, pero como piezas de historia del cine.
Aún así, deja un gran legado con escenas memorables, y sera directriz de las referencias y «guiños» en el futuro.


George Lazenby (El foso)

O «Quién sabe de qué trató la película pero pobre chavo, qué culpa tiene».

Terrible. Infumable. Si ya las últimas estaban difíciles de digerir, «On her majesty’s secret service» (6) es el chicle pegado en el estómago por siete años.
James Bond cambia de rostro sin ninguna explicación para volver a hacerlo dos veces más en los próximos dos años. La película no tiene ni pies ni cabeza, es aburridísima, incomprensible, una exageración total (la flanderización) del humor anterior, y con seis veces más hincapié en la promiscuidad sin aporte a la trama. Se trata de ver cómo un montón de mujeres se le insinúan una por una a James mientras descansa en unas instalaciones de yo-no-sé-qué que resultan tener vínculos con programas de control mental. Hay escenas de persecución en nieve (una pésima señal), y largas secuencias de conversaciones triviales.

Sigo recordándola como lo peor de lo peor, pero tampoco es que las siguientes se queden muy lejos. Es larguísima pero no sufrí tanto de sueño como en posteriores; quizá no se había gastado TANTO el concepto.

Sumatoria: La era de Lazenby fue lastimosa. Un cúmulo de malas decisiones y producción mediocre.
«¿Para qué le movemos, si podemos hacer exactamente lo mismo y nos ha estado funcionando?».


Anexo: El regreso de Sean Connery, parte 1.

«Diamonds are forever» (7) nos devuelve al protagonista original, pero la fórmula es la misma. Más caricaturesca que nunca pero con dos o tres momentos interesantes. Sean Connery no cierra con broche de oro, pero por lo menos no es un total somnífero como la anterior de Lazenby.

Lo único rescatable es el ascenso en el nivel de producción, pues podemos ver claramente el fenómeno que se ha vuelto la saga y cómo cada vez se invierten más recursos. No hay nada maravilloso como para concluir el ciclo Connery, pero ya tendrá oportunidad de intentarlo de nuevo. Está a la altura de las demás, para bien o para mal.

No mucho más qué decir.


Roger Moore (Más dinero que gusto)

O «El viejito rabo-verde que ya no puede ni moverse pero según es un espía».

Con motivos prácticos, a pesar de haber una película con diferente actor justo en medio (otra vez Connery), hablaré de la saga de Moore como conjunto.

Tengo un problema con este tipo. Tengo un serio problema con este tipo.
No hay nada peor que una película de acción con un protagonista inútil. Se supone que estás ahí para actuar, yo lo sé, pero caray, puedes correr, puedes saltar, golpear, moverte de un lado a otro… dios ¿entonces por qué no lo haces? Este señor tampoco era TAN viejo.
El performance de Roger Moore es patético. Si habían echado a Sean Connery debido a su avanzada edad, esto es el colmo de los colmos. Simplemente NO-ES-CREÍBLE. Es un anciano que apenas y se mueve pero mágicamente puede contra seis sujetos, vuelve locas a las mujeres sin importar edades, y sabe hacer todo lo que la trama requiera con la soltura de un atleta en sus veintes.

Y ojo, ahí tenemos a Tom Cruise con sus 59 años, de arriba a abajo en Misión Imposible versión setecientos, e incluso al mismo Daniel Craig en posteriores entregas de Bond. No se trata de ser viejo y ya, se puede sobre-llevar dignamente, y si no se puede, bueno, cambien al protagonista de una buena vez. Si para que las cosas sean verosímiles hay que prescindir de este señor ¿qué más se puede hacer?

Pero no. Tuvimos que aguantar SIETE películas con Roger Moore, quien si ya de por sí estaba ridículamente incapacitado para la primera, vuelve su presencia algo completamente absurdo para las últimas.

No sé si sea del todo culpa de la edad de este señor, después de todo él solo actuaba ¿no? Si te dicen que corras como estúpido, lo haces, no queda de otra. Si tu escena con más acción es literalmente deslizarte por un barandal, no hay nada que hacer. Pero de todas estas cintas no hay una sola que se salve, aunque sí hay un escalón más bajo, a eso vamos.

Son sencillamente terribles. Me mataban de sueño. Me generaban vergüenza ajena, y no solo por las pésimas actuaciones sino porque:

1: El humor se vuelve insufrible.
Si antes los comentarios de doble sentido o juegos de palabras se presentaban una o dos veces en cada obra, ahora lo hacen veinticinco, y son cada vez más forzados y ridículos.

2: Flanderización total (exageración de las características de un personaje).
En todas las ocasiones anteriores había un personaje casi de fantasía, como un enano malévolo o un tipo con una prótesis en el cráneo que lo hacía resistente a los golpes -el nivel nunca fue muy alto-; pero en estas películas aparece (y encima es el único personaje que sale más de una vez) un sujeto con dentadura de metal capaz de mordisquear acero, cargar autos, romper rocas con sus propias manos… un super humano, pues.
Y si podía ser más ridículo, no nos olvidemos de hacerlo mudo, tonto como troll, acompañarlo con efectos de sonido sosos (resortes, pajaritos, esa clase de cosas) como caricatura o programa de multimedios; y por supuesto, hay que darle una novia rusa pequeñísima, con coletas, lentes gigantes, brackets, y ah, muda y tonta también. A todos les va a encantar.
EL HUMOR.

3: Variedad forzada.
Parece como si la mesa directiva se hubiera reunido y realizado una lluvia de ideas. «¿A dónde puede ir James Bond?» se preguntaron, como si fuera «Spot va a la escuela», «Spot va a la playa» o «Spot va al circo«.
Y es efectivamente lo que hicieron: una película es en submarinos, otra en ruinas egipcias, otra en una isla tropical, otra más en el circo (como Spot), y ah… la más dolorosa de todas… «Spot James Bond va al espacio«.

Lo que nos lleva a discutir la terribilísima «Moonraker» de 1979.

«No tener vergüenza».

Entiendo que era la época, entiendo que querían mostrar sus recursos (aunque para mí les salió el tiro por la culata), entiendo que tenían que darle dinamismo a la saga poniendo a su personaje en contextos diferentes para que el público no se aburriera (JÁ), pero DIOS SANTO.

La diferencia entre Moonraker (1979) y Star Wars: A new hope (1977) es inconcebible. Retoques aquí y allá aparte, la producción e innovación de George Lucas cobra un nuevo sentido cuando te das la oportunidad de ver a una gran franquicia tratando de competir y fracasando rotundamente en el intento (Con mucho más presupuesto).
Jamás me hubiera imaginado lo mal que se vería. Esta película me perseguirá por siempre.

La idea era mala -terrible, de hecho-, pero la ejecución es deleznable. Esta película es lo peor de lo peor, con una trama ausente, actuaciones vergonzosas, efectos visuales que te dejarán pasmado, acción ridícula, personajes de no creerse (sale el sujeto con dientes de metal que discutimos hace rato), y en general un ritmo lento y tan poco dinámico como sus predecesoras.

Todavía se ponen más aburridas que esta las últimas tres cintas con este protagonista, pero el descalabro que sufren aquí dejaría a cualquiera sin palabras.

El mero recuerdo de mi lucha encarnizada contra Morfeo durante esta etapa:

Sumatoria: No hay nada que se salve. Esta parte de la saga es horrenda por donde la mires.
De verdad no puedo evocar ningún momento llevadero. Lo único bueno que tengo que decir es sobre los dos o tres guiños al libro en «Live and let die«, pero no hay ni una referencia clara a entregas anteriores.
Cinematográficamente hablando, fue la peor semana de mi vida, y he visto sagas bastante malas; simplemente quería acabar con el martirio cuanto antes, no sabía que me estaría orillando a descansar de Bond por meses.
Era un completo suplicio. No dejaba de ver el reloj de mi celular cada cinco minutos. Llegar a la hora era todo un logro. En ocasiones, para que no me matara el sueño, me ponía a limpiar mi correo electrónico e incluso llegué a hacer lecciones de Duolingo.
No sé, tal vez viendo una o dos de manera aislada no te parecerán tan malas, o tal vez sí. Ya cuando has visto la misma película DIEZ veces con diferente antagonista, es muy difícil de sobrellevar.

Roger Moore quedó:

Anexo: El regreso de Sean Connery parte 2.

«Never say never again» (1983) tiene un origen muy diferente al resto.
En resumidas cuentas: un señor aclamaba haber escrito junto con Ian Flemming uno de los libros de Bond, la productora le dijo que estaba todo loco, el sujeto peleó legalmente por los derechos de tal obra y mucho tiempo después (muchísimo) logró salirse con la suya, pero se le impidió usar para una adaptación cinematográfica algunos elementos característicos, como el metraje donde James dispara a través de un círculo (sigh), la música ya reconocida por todos, uno que otro nombre, entre otros.

Connery, tras haber declarado antes que «nunca otra vez» volvería a interpretar al agente secreto (como burlonamente dice el título), acaba por aceptar un último regreso (con dinero baila el perro). Y supongo que fue la única razón por la que este chisme no fue un desastre en taquilla. No entiendo cómo las personas de aquellos entonces encontraban motivación para ver TRES películas idénticas en poco más de un año, pero así eran las cosas ¿O así son? *Emoji de carita pensativa*.

Mezcla algunos elementos de otras películas -porque ya de por sí estas eran amalgamas de varios libros-, tiene nombres conocidos, acción un poco más ágil, y nos muestra una y otra vez cómo Sean Connery a pesar de su edad se mantenía en mejor condición que Roger Moore (el entonces James oficial).
Y no crean que se hace gala de su estado de conservación de una manera discreta, no, se dice explícitamente y múltiples veces lo «bien que está para su edad, no como OTROS».
Estoy exagerando, quizá, pero no tanto.

Es dos escalones menos soporífera que su competencia, pero no deja de ser un filme lento y repetitivo. Es diferente al resto, pero no lo suficiente como para darle una oportunidad si no tienes que escribir un artículo al respecto.


Timothy Dalton (Esto casi se puso bueno, pero nah).

O «Aburrimiento pero con más ganitas».

La modernidad está tocando la puerta, pero nadie atiende.
Las dos películas que pudo regalarnos este actor son mucho más que sus predecesoras. Siguen siendo suficientemente aburridas y largas, pero en definitiva ver un protagonista más joven y activo cambia el ritmo de manera profunda. Además, es evidente que los gastos en producción son mucho mayores, y ahora podemos ver escenas más épicas con aviones, barcos, explosiones y persecuciones casi emocionantes.

Es una era que mantiene los pies en la tierra, literalmente. Hace poco, Bond acabó yendo al espacio y ya todo parecía exagerado, pero las cintas de este periodo ofrecen mucho más, sin tanta parafernalia.

La dinámica mejora, y aunque la historia sigue sin ser su fuerte, estas dos entregas son claramente más recomendables. No se me pasaron las dos horas como agua, pero se pueden ver, y ya es mucho decir.
La saga comienza a levantarse ahora sí, pero siguen sin alterar fórmulas auto-impuestas que le ponen el pie a la modernización.

Sumatoria: No aportan mucho a la mitología del personaje, no exploran ningún trasfondo, y los atisbos de propuestas vanguardistas se quedan solo en eso, pero ahora sí parecen mucho más del género de «acción», y aunque no acaban por innovar se sienten más fluidas.


Pierce Brosnan (La saga conoce la pantalla verde y el CGI, pero no es como imaginaste).

O «Lo que pudo ser, otra vez».

Yo:

«Ahora sí *se frota las manos*, por fin esto va a cobrar forma. Por fin habrá acción, villanos realistas pero complejos y palizas impactantes. Va a valer la pena haber desperdiciado tantas horas porque voy a entender todas las referencias y me mantendré al filo del asiento con tramas intrincadas».

(Emoji de payaso).

No.

La no-tan-breve era Pierce Brosnan pintaba para mucho más.
La primera película inicia con todo: balazos, gritos y sombrerazos, una pequeña probada del posible universo expandido -presentando a otro agente doble cero-, reparto conocido (¡Ned Stark!), explosión por aquí y por allá, el protagonista ya se mueve un poco más…

… Pero, tan rápido como subieron mis ilusiones, cayeron.
Termina el prólogo, y lo que parecía un rompe-esquemas se volvió más de lo mismo. Los actores dejan de esforzarse y vuelven a las escenas de acción ridícula, el mini-argumento es predecible, y ahora, por si fuera poco, tenemos nuevos momentos apoyados en una pantalla verde primigenia (y primitiva, a pesar de todo, haciendo de la experiencia estética todo un calvario).

El video aquí.

Dejando fuera del principio y final de «GoldenEye» (1995), un par de escenas y gran cast en «Tomorrow never dies» (1997), y algunos elementos destacables -por lo motivos equivocados- en «The world is not enough» (1999), la participación de Pierce Brosnan es perfectamente olvidable. («Die another day» es una multitud de objetos que se convierten en láseres, y poco más).

Aquí notamos cómo la política del mínimo esfuerzo es llevada hasta la última consecuencia.

  • «¿Para qué vamos a grabar al mar, si esta nueva tecnología de pantalla verde nos puede ahorrar el viaje y se va a ver ‘igual’?».
  • «¿Para qué contratar especialistas si podemos mover las armas como si fueran juguetes y nadie va a percatarse lo poco realistas que se ven?».

No, señores de los 90’s, esas tecnologías que parecían tan revolucionarias no estaban pulidas aún. Sus películas ahora se ven chafísimas (cutres). No hay mejor manera de describirlas.

Si por lo menos las cintas de James Bond tendían a usar efectos prácticos y dar un toque de atención y esmero, acabaron tirándolo todo por la borda, apostando por nuevas técnicas a las que les faltaba muchísimo desarrollo.
Pero bueno, se salieron con la suya; si cada película generaba desde 100 hasta 200 millones en taquilla, estas rebasaron los 400 cada vez.

Y de nuevo me permito comparar estos vergonzosos metrajes -y los otros- de 2002 (Die Another Day) con estos otros de 1999 (Star Wars: La amenaza fantasma), tres-años-después.

La diferencia es abismal. Lo que hicieron, con todo y un mayor presupuesto, es simplemente una abominación.

Hoy «La amenaza fantasma» se ve excelente. «Die another day» te deja anonadado.

Y como esto hay muchos ejemplos en la pequeña etapa de Brosnan, pero ni siquiera valdría la pena señalarlos todos.

Sumatoria: Los primeros 20 minutos son muy buenos, pero todo acaba tronando como elotito tierno.
No vale la pena. Los gadgets y la tecnología alcanzan niveles estratosféricos con plumas explosivas y láseres satelitales (sin olvidarnos del auto invisible). La estética es horrenda con un CGI o uso de pantalla verde innecesarios. El desempeño del actor principal vuelve a ser insípido. Los villanos son una sátira de sí mismos. Y el ritmo, si iba mejorando, se resiente otra vez.


Daniel Craig (La sexta es la vencida).

O «ESTO SÍ es una película de James Bond».

Extraño ¿no? Después de veinte películas aburridas (con ligeras excepciones ya mencionadas), uno se plantea ¿Cómo puedo aclamar que por fin la saga es -de nuevo- algo que nunca fue?
Pues porque lo era en mi imaginación, supongo.

«Casino Royale» (21) reivindica completamente la franquicia, justo cuando parecía todo perdido.
Después de ver la participación de Pierce Brosnan acabé por bajar los brazos. Mis ilusiones se fueron en picada y pensé «No hay manera de que, de una película a la otra, las cosas cambien tanto como deberían hacerlo para ajustarse al perfil que me había creado sobre la saga».

Pero como diría Rubén Blades «La vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida».
(Tuve que Googlear la canción).

Rompe esquemas y fórmulas, demuestra una preparación física intensa y diametralmente opuesta a la de otros protagonistas, tiene acción cruda dejando de lado peleas caricaturescas, explora a mayor profundidad a Bond y la agencia MI6 ¡Tiene música de Chris Cornell! Deja de gastar la música clásica de la saga y la suelta solo en momentos importantes y memorables, tiene referencias a los libros y películas anteriores, mantiene un ritmo con el que apenas y pueden soñar las entregas anteriores a pesar de dedicar una gran parte del tiempo en pantalla a un juego de cartas (algo que considero un acierto a todas luces), y por fin nos muestra un lado más humano de James y cómo es que este se relaciona con quienes le rodean.

Así mismo se introducen algunos personajes de apoyo que ahora sí perdurarán y tendrán relevancia (Moneypenny, M, Q y C), y se define un argumento general para inter-conectar el resto de las cintas de este actor, algo que ya pedía yo (o exigía) desde hace casi cincuenta años para darle ALGÚN matiz a las cosas.

Casino Royale es todo lo que debe ser.
Desde una escena donde vemos la iniciación de Bond con una secuencia de acción más visceral que todas las películas juntas culminando con la explosión del tema «You know my name«, hasta un final impactante que queda grabado palabra por palabra en la memoria de cualquiera, pasando por una partida de cartas que debería bajar el ritmo pero gracias a momentos épicos que le dan un dinamismo digno de envidiar por todas las entregas anteriores hace todo lo contrario, esta cinta es sencillamente perfecta, y se queda con el primer lugar sin duda alguna.

«Quantum of solace» se nota un poco más conservadora, pero «Skyfall» es de principio a fin otra obra maestra (aunque la colocaría apenas por debajo de ‘Casino Royale’), y «Spectre» a pesar de regresar un poco a la exageración de antagonistas, vuelve a colocar a Daniel Craig en lo más alto, con referencias excelentes y momentos que dejarán marca en el cine.

Sumatoria: sin lugar a dudas, sea que te gusten las películas de acción o no, la saga de Daniel Craig es una visita obligada para cualquiera. No sé si mis expectativas estaban en el suelo por casi 48 horas de metrajes tediosos, si la música o mi fanatismo por Audioslave me llevó a lugares inexplorados, o si el magnífico ritmo y la acción desenfrenada pero realista sean los elementos que le dan el podio ENTERO a esta era, pero cada una vale completamente la pena, y son las únicas que me planteo ver de nuevo, de 25 totales.

Ya veremos en un par de meses si Craig logra cerrar exitosamente su papel, pero invariablemente las mejores películas del agente 007 son las suyas.

Ahora, antes de pasar a la gran incógnita, permítanme visitar algunos de los elementos más interesantes con respecto a la saga.


Sobre «Las chicas Bond».

Denise Richards, Léa Seydoux, Claudine Auger, Rosamund Pike, Ana de Armas, Ursula Andress.

Ni a mí ni a nadie corresponde ya el juzgar la objetivación de las mujeres en estas cintas.
En muchas ocasiones (Más con Roger Moore que con cualquiera) es exagerado el nivel de insistencia de James con el sexo opuesto, llegando a grado tal que parece un adolescente en primavera. Mujer que ve, mujer a la que se le debe insinuar abiertamente.
Es como ir a la cena familiar con el tío borracho; el ambiente se torna pesado a su al rededor y apenas asoma la cabeza una «femenina» ya sientes el tenso silencio y esperas el comentario indebido.
Hay ocasiones en las que James se deshará de mujeres simplemente diciendo «cosas de hombres, cariño» y acabará por lanzar una nalgada a la empleada que acaba de conocer (no exagero). Vaya, incluso el acto amatorio algunas veces no parece del todo algo mutuamente deseado. Y aunque lo pintan todo muy romántico y como un juego de «en realidad sí quería porque al final le dice que lo ama» o bla bla bla, uno no puede evitar quedarse impactado, sobretodo ante recientes controversias.

¿Está bien el papel que jugaban las mujeres en esta saga? pues claro que no, cómo crees, mi estimado.
Pero ah, las cosas no se pueden cambiar (a menos que seas George Lucas), y era meramente un reflejo de la sociedad en aquel momento.
Por supuesto, las nuevas adaptaciones han resarcido algunos de los daños con un papel secundario -revolucionario para la saga- en «Skyfall» en adelante (Moneypenny), y en el futuro cercano con uno principal (James Bond) ya muy controversial -ese sí solo es fruto del queda-bienismo, pero la intensión es lo que cuenta-.

¿Otra vez tú?

El video supremo del machismo en esta serie, aquí.

Si te vas a estar golpeando contra la pared o abriendo hilos en Twitter por películas de hace cincuenta años cuyos protagonistas y productores están ya todos muertos, pues igual y no las veas, tampoco es que vayas a ganar mucho (y lo dogmático no se quita), pero si todavía puedes distinguir entre ofensas personales y «todo lo demás», adelante. Lo malas nadie se los quita, eso sí.

No haremos demasiado hincapié en ciertas cosas -aunque con la imagen principal que armé para esta sección ya haya dado una respuesta disimulada a la pregunta que cualquiera se plantea-, pero puedo decir que en ese aspecto la saga tampoco tiene mucho más que ofrecer, y que con la participación de Ana de Armas en «No time to die» la organización probablemente se verá alterada.

¿Está bien hablar del tema, o es igual de malo que ignorarlo? ¿Está bien tener inclinación personal por alguna actriz? ¿Nos convertiremos todos en tíos? ¿Un millenial nace o se hace?


Sobre continuidad

En ocasiones parece que todos los distintos rostros de James son tan solo una licencia artística, y que en realidad lo que vemos fue experimentado por la misma persona. Otras veces se hace referencia a que el nombre de los agentes es ficticio y se les otorga al entrar a la organización, pero nos enteramos que sus padres tenían ese mismo apellido.
Se supone que un James era veterano de la segunda guerra mundial, pero otro ya trae teléfono celular.
Una vez vimos a James casarse y en la siguiente película se hace mención sobre ello, pero nunca más.

No tengo idea de cuál es el trasfondo de esta saga. Las películas se contradicen entre ellas y no hacen esfuerzo por dar ningún tipo de continuidad o ambientar en otra época las cosas.
Hay muchas teorías, y aunque no sé si esta sea una de ellas, me parece que James Bond es en realidad un super-soldado que envejece muy lentamente; «Casino Royale» es la primera misión, luego todas las demás películas ocurren en un orden indistinto, después se casa en «On her majesty’s secret service» y se hace referencia a ello en «For your eyes only«, siendo esta la última en la línea temporal Spoiler alert: porque visita la tumba de su pareja.
Pero que no lo haga posteriormente ¿Es razón suficiente para asumir que ello no ha sucedido? …
El hecho de que no se vea ningún celular o artefacto tecnológico no significa que no existan, simplemente están por ahí, escondidos. Si «Spectre» parece el siglo XXI es porque el MI6 tiene tecnología de punta y…

… Es broma. Si no se incluye en la ecuación a los universos paralelos o se le dan superpoderes a James, tratar de hilar todas las películas es imposible, y por supuesto no es causalidad.
Simplemente nunca se pensó en ello durante la producción.
Desde un inicio al cambiar de actor, con Lazenby se hizo referencia a que el puesto de 007 y su nombre es algo hereditario, pero apenas unos años después tratan de dar continuidad a tres de los protagonistas con una escena aislada que nunca se explica (la tumba). Después Brosnan menciona que la esperanza de vida de los 007 es muy corta, pero resulta que Daniel Craig sí se llama James Bond de nacimiento y que conserva objetos de otras entregas.

Spoiler alert: ¿No veas la… siguiente foto? Da igual, no aporta nada tampoco.

«On her majesty’s secret service» (Lazenby)
«For your eyes only» (Moore)
Única muestra de continuidad real.

Pero entonces ¿Cómo puede ser veterano de la guerra? ¿Tiene cien años?
¿Cuando en «Skyfall» se dice que ya envejeció, está en la última parte de la línea de tiempo?
¿Y lo de su esposa entonces?
¿De dónde sacó el Aston Martin? ¿El puesto es como el Dalái Lama?
¿El romance de «Spectre» es el mismo que «On her magesty’s secret service«?

¡¿Cómo?!

¿Y si Bond es en realidad un hechicero que transfiere su espíritu a cuerpos más jóvenes para seguir al servicio de Gran Bretaña?
¡Como Chucky!

¿Y si todo es un sueño y en realidad Oliver Atom no tiene piernas?

¡Entonces la legendaria fotografía de Sean Connery autografiada por Roger Moore en Los Simpson cobra todo un nuevo sentido!

Quién sabe.
Me parece decepcionante que luego de tanto tiempo no hayan podido entrelazar de ninguna manera la saga. Quizá con Daniel Craig es borrón y cuenta nueva, y todo lo anterior ya no es canon; ya veremos muy pronto.
La saga desperdicia mucho potencial constantemente. No hay universo expandido más allá de la mención de otros agentes doble cero y la pequeña aparición de un par. Nada tiene efecto sobre nada excepto en las últimas películas.
Son historias aisladas como en Zelda o la saga Pedro Infante; a veces es panadero, otras mariachi, a nadie le importa.
No hay necesidad de darle una identidad a todos y todo, Star Wars nos ha demostrado cómo el que todo esté conectado no necesariamente es bueno, pero uno pensaría que cincuenta años bastarían para intentar algo más.

Si en lugar de personificar a un doble cero retirado con un actor completamente desconocido hubieran optado por Pierce Brosnan, juro que habría dejado escapar una aspiración de perplejidad.
Si exploraran más al personaje sin miedo a arruinar una línea de tiempo inexistente, podrían darnos un protagonista más complejo.
Si Bond en lugar de salvar el mundo entero siempre, optara por misiones más medianas y realistas, quizá acabaríamos por conectar más fácilmente con él.
No digo que vengar la muerte de un perrito sea argumento suficiente para una película como en John Wick, pero tan solo ello nos deja humanizar mucho más al personaje y comprender sus motivaciones.

Incluso en los libros, aunque sea en un pequeño diálogo, el autor nos hace el favor de mencionar misiones anteriores. Si en «Live and let die» a James le cortan un pedazo de piel de la mano, en «The spy who loved me» le preguntan «¿Cómo va tu mano?».
¿Es mucho pedir? No es como que el siguiente paso sea crear la Tierra Media ¿no?

Esperemos que algún día se aclare este enmarañado problema, y si no, bueno, aquí está uno y su tiempo libre para hacer un post tratando de encontrar sentido a la temporalidad, aparentemente.


Sobre el legado (Aston Martin, Omega, etc.)

Con altas y bajas, el legado que dejó James Bond en nuestra cultura es incomparable. La cantidad de parodias y referencias a su universo apenas podría ser igualado por un par de franquicias, y hemos podido ver el nacimiento de objetos, autos, armas y toda clase de piezas icónicas.

Hoy las empresas hacen campañas de publicidad multi-millonarias con tan solo colocar su producto a lado del agente 007.

  • ¿Qué auto conduce Bond?
  • ¿Qué reloj usa?
  • ¿Qué cerveza bebe?

Todos -o casi todos- sabemos las respuestas a estas preguntas. Señores de ochenta años recuerdan las películas que para sus tiempos resultaban tan emocionantes. Los no-tan jóvenes añoran el reloj de Spectre. Los retoños quieren el clásico Aston Martin DB5 en Rocket League aunque solo hayan visto la referencia cincuenta años después.

Se trata quizá del personaje más famoso del mundo, y probablemente lo seguirá siendo hasta que todos nos hayamos ido.


Sobre Saruman

La relación de esta saga con Christopher Lee, aunque incierta, me parece digna de mencionar, y no quería dejarlo en el tintero.

Siendo primo del escritor (Ian Flemming), veterano de guerra, y habiendo participado en el servicio secreto británico, se señala a Christopher Lee como la rotunda inspiración para los libros que dieron origen al personaje.

En una oportunidad, Peter Jackson (director de El señor de los anillos), le indicó a Lee que al ser apuñalado debía gritar como energúmeno, a lo que el actor analíticamente respondió cuál sería una mejor manera de representar algo así, con argumentos sospechosamente bien fundados. Todos en el set conocían el pasado del actor, así que decidieron no hacer demasiadas preguntas y dejarlo hacer su trabajo.
El momento quedó inmortalizado aquí:

Christopher Lee corrects Peter Jackson on set.

¿Qué tanto habrá de cierto en que Ian Flemming se inspiró en él?


Lo que queda de mí.

Se me hizo fácil.
La saga me llevó mucho más tiempo del esperado. Había estado dedicando una semana a franquicias enteras simplemente viendo una película cada noche, pero esto acabó por poner a prueba mi resistencia al sueño. He de mencionar que, de hecho, he desarrollado una mayor habilidad a mantenerme despierto contra mi voluntad. Ahora, para derrotarme haría falta que me pusieran a ver «El Irlandés» a las 5 AM y con comerciales, y todo se lo debo a las penurias que pasé con las veinte primeras películas. Muchas gracias.

Ahora sí, responderemos la eterna pregunta:

¿Debo ver todas las películas de James Bond?

¡No!

¡¿Qué?!

¿Por qué creíste que diría lo contrario? Claro que no, no te hagas eso.

Nada tiene relevancia de ninguna manera. Las películas no están conectadas. Hay dos o tres referencias cada ocasión, pero que igualmente vas a entender si conoces un poquito del personaje.

Lee sobre ello en Wikipedia, ve un resumen, lo que quieras, pero hagas lo que hagas no las veas todas a menos que quieras dejarlas a la mitad o arrullarte.

Ve las de Daniel Craig, obviamente, y ya si de plano no me crees, solo date una vuelta por las primeras dos de 1962 y 1963 y déjalo por la paz; es de ahí para abajo.

Esta franquicia sufre muchos tropiezos en su largo camino de más de cincuenta años. En ocasiones se tornará infumable, en otras valdrá la pena el sufrimiento.

El llegar frito a una gran película como «Casino Royale» puede ser una grata experiencia, así como leer algunos de los libros y pescar una que otra referencia, pero a menos que de verdad te estés convirtiendo en fanático, hayas terminado otras sagas con mucho más potencial, o te odies, tampoco es que valga tanto la pena, pues hablamos de más de cincuenta horas.

La mejor canción, en la mejor película, aquí.
Podio:

Mejores películas:

  • «Casino Royale».
  • «Skyfall».
  • «Spectre».

Mejores canciones:

A pesar de todo, fue un gran viaje. Ahora que conozco todo sobre la saga estoy en un nicho que probablemente comparta con muy pocas personas. No me queda más que esperar la nueva y última película de Daniel Craig, unirme al foro de r/JamesBond, comprarme el Aston Martin DB5 en Rocket League (no es cierto), y conformarme con el recuerdo que me queda, porque si de algo estoy seguro es que este proyecto no se volverá a repetir.

Trailer de «No Time To Die«.

Vi todas las películas de James Bond para que tú no tengas que hacerlo

Osman AT.

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