Inframundo vs. Resident Evil | Gane quien gane, nosotros perdemos

No es la primera vez que, ni en este blog ni en la cotidianidad cualquiera, nos veremos en esa terrible necesidad de seleccionar un vencedor entre dos o más elementos de índole deleznable. Ya sea que vivamos en un país con decadencia política que haga la disyuntiva del «voto» únicamente comparable con aquella famosa incertidumbre en la primaria de South Park ante las elecciones de representante que se disputaban entre un Gran lavado y un Sandwich de mojón; o simplemente el temido momento tan suscitado a temprana edad, en donde algún colega tenía la fortuna de atraparte in fraganti mientras consumías  cualquier alimento y, aflorando la tiranía más primitiva, presentaba ante ti dos únicas opciones sin derecho de réplica, que acababan por perjudicarte quizá de igual manera, orillándote a elegir tu penitencia: «Dame o te acuso».
Cualquiera que sea el caso, el proceso no nos es ajeno.

La cita de hoy tiene como protagonistas a dos sagas de renombre, aunque obviamente no de una crítica tan positiva: Inframundo (Underworld) y Resident Evil. La segunda, basada en la saga homónima de videojuegos iniciada en 1996 y llevada por primera vez a la pantalla grande en 2002; y la primera, como idea original, iniciando en 2003.

La relación entre franquicias, aunque pareciera caprichosa o subjetiva por parte de este humilde escritor, es en definitiva muy popular y fácil de comprender. Las sagas tienen temáticas muy similares, criaturas sobrenaturales (vampiros, hombres lobo y zombies), un montón de secuelas, universo expandido, y el elemento más evidente que hace a tantos seguidores compararlas entre sí: protagonistas femeninas (Kate Beckinsale y Milla Jovovich).
Por supuesto, los alegatos y señalamientos podrían suscitarse ante una visión tan simplista, pero me gustaría instarlos a reflexionar ¿Qué otras sagas de ciencia ficción (y por lo tanto relativas a la tetósfera) con una sola protagonista, pueden mencionar?

¿Game of Thrones con Daenerys?
Señalarla como reparto principal no es descabellado, pero como «protagonista», no podemos ni por asomo, teniendo en cuenta la vastedad de personajes -de género indistinto- que conforman esta serie a través de las temporadas. Además Jon Snow, Robb Stark e incluso Tyrion Lannister podrían diferir y con razón.

¿»Los juegos del hambre«, «Divergente» y «Crepúsculo«?
No. Estas posteriores sagas dejémoslas de lado para otro hipotético post sobre «Sagas de YA (Young Adults) que son idénticas e insulsas pero a los adolescentes parecen encantarles de todas formas».

Siendo justos, la única contendiente restante sería Lara Croft (2001 y 2003), que además da la casualidad de ser una película también basada en videojuegos; pero, aunque un par de criaturas y mitos hacen su aparición y denota su similitud con las sagas en cuestión, esta cuenta únicamente con una secuela, algo que acaba por descalificarla. (El reboot no vale).

Star Wars con Daisy Ridley es posterior, tiene tres protagonistas, y acabó por ser una trilogía incomprensible; Metroid nunca se estrenó; Ultravioleta no tiene secuela, y Ghost in the Shell lleva solo un live-action hasta ahora.

Así que, a menos que quisiéramos remontarnos casi cuarenta años para «Alien» (saga de la que ya hablamos aquí), la contienda es muy clara; Nos deja solo con Inframundo (Con cinco películas) y Resident Evil (Con seis), y podemos constatar que, sitio en el que busquemos cualquiera de estas dos franquicias, nos veremos referidos como sugerencia automática, a la otra. Así como también encontraremos multitud de videos, artículos, fan-fictions y fan-art al respecto:

Créditos a Marco Antonio Pérez.

Hoy, habiéndome tomado el angustioso tiempo de ver -por primera vez- un total de ONCE películas, sumando más de dieciocho horas de disparos, gritos, sombrerazos, batallas sangrientas y sustos injustificados, me dispongo a comparar para ustedes estas dos franquicias, con la esperanza de averiguar cuál es la peor, y de una vez por todas dar una respuesta a quien como yo, trate de averiguar antes de verlas si vale o no la pena el tiempo invertido únicamente porque pertenecen a un género que «deberías» conocer.

Sin más, vamos a comenzar con aspectos generales derivando en lo que yo llamo «Lo que se me vaya ocurriendo». Serán cinco rubros a calificar y al final daremos con el vencedor, que se coronará como la peor saga; después de todo, son mis reglas.
¿No sabes de qué tratan estas franquicias? bueno, no es lo ideal, pero hablaremos también de tramas y otros menesteres; no temas al spoiler, no es para tanto.

Que gane el peor.

 

  1. Sobre números (Reales e imaginarios)

Si bien este rubro, cuando es enfocado solo en taquilla, es lo que más me molesta ver en un análisis cinematográfico, me parece prudente en esta ocasión comenzar por algo similar, a fin de que conozcan la opinión generalizada de personas que aparentemente disfrutan de credenciales intangibles que dan veracidad a sus observaciones sobre bodrios de todo tipo; y de paso, para dejar por aquí constancia de los números como se acostumbra, aunque realmente no nos puedan decir mucho.

Recaudación, críticas y duración serán los tres puntos a tratar.

Dejando de lado la inversión:

  • Inframundo con cinco películas recaudó aproximadamente 535 millones de dólares.
  • Resident Evil por su parte recaudó (agárrense) 1,230 millones de dólares, con seis filmes.

Basándonos en las críticas de IMDb, un medio mucho más respetable que el corrupto Rotten Tomatoes que tanto gusta, tenemos que:

  • Inframundo, cada una con 7, 6.7, 6.6, 6.4 y 5.8 respectivamente, arroja un promedio total de 6.5
  • Resident Evil con 6.7, 6.2, 6.3, 5.8, 5.4 y 5.5 tiene un promedio total de 5.9

Y por supuesto, teniendo en cuenta las horas invertidas ya mencionadas:

  • Inframundo con 8.5 hrs.
  • Resident Evil con 9.5 hrs.

También aquí (En IMDb), siempre una franquicia aparece en «recomendados» de la otra, en primer puesto.

Ahora, aunque es evidente la supremacía numérica de Resident Evil en cuanto a recaudación, por medio de la crítica en general podemos darnos cuenta una vez más que una no está relacionada con la otra necesariamente, si es que otras sagas no nos lo habían dejado en claro.

Los fanáticos de Resident Evil tienen una notable superioridad debido a la fama de la saga de videojuegos, algo que se ve reflejado en la recaudación, así que en definitiva no podemos inclinar la balanza por esta circunstancia; lo que sí podemos hacer es señalar que mientras Resident Evil se la vive en una media de 5, Inframundo lo hace en una de 6, y encima disfruta del nada despreciable 7 en su primera película (algo que comparto), así que podemos afirmar que tanto crítica especializada como audiencia son más amables con Inframundo, aun dada la aparente hostilidad con la que se les evalúa, justamente.

Véanse las siguientes imágenes:

(Rotten Tomatoes como siempre inventándose películas, pero el resto de sitios inclinan la balanza a favor de Underworld, que se lleva este apartado).

Y claro, tampoco nos vamos a engañar, una película de acción hueca siempre se disfruta mejor cuando dura menos de dos horas, y claro, Resident Evil tiene ese excedente de sesenta minutos justificadamente, puesto que cuenta con un título adicional, pero el simple hecho de que la saga abra y resuelva con mayor rapidez, siempre se agradece.

Si pretendemos una lucha a tres de cinco caídas sin límite de tiempo, en este apartado debe imponerse Inframundo; pues dando la razón al viejo dicho:

«Dinero sin amigo, no vale un higo«.

… Si la taquilla fue más fructífera para Resident Evil se debió a la franquicia que le precedía, y a su afianzado fandom.
Mientras los feligreses se mantuvieron fieles, recibieron del pastor poco más que bofetadas como recompensa, y aunque acabaron embolsándose algo más del doble que Inframundo, la crítica no sabe de «dineros», salvo algunos.

Peor en números: Resident Evil.

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Inf: 0 – 1 :Res.

 

      2. Trama (cuando la hay)

Uff… el talón -de Aquiles- del entretenimiento de nuestra era. El argumento, trama, entretejido, enredo, la giribilla, el relleno crujiente, eso que atrapa al espectador y lo mantiene al filo del asiento, reflexionando sobre arcos de personaje, viajes del héroe, estructura narrativa… todo eso de lo que carecen tantas y tan aclamadas franquicias, algo de lo que en definitiva, el par que analizamos en este post no es la excepción.

Ciertamente, en principio ninguna de las dos tramas parecía buena idea, pero el abordarlas de manera superficial, aderezar con personajes que se quedan en «vacíos» apenas aspirando a «genéricos», cambiar actores secundarios de película a película, tirar a la basura el argumento apenas construido y empezar de cero una infinidad de veces, todo esto acaba por empeorar todavía más las cosas.

 

Inframundo intenta una historia de amor exprés entre una vampira y un híbrido (de vampiro y hombre lobo), quienes acaban traicionando a todos los que conocen, únicamente con la intención de dar rienda suelta a su idilio gestando tres horas antes.
En la primera película, al menos se estructura una orden milenaria de vampiros, cuyos tres líderes son despertados de uno en uno para reinar por siempre, mientras, en el trasfondo, se habla de la guerra interminable contra los licántropos y cómo pasaron de esclavos a rebeldes, para poco a poco acabar por extinguirse… pero no realmente.
La premisa era simple y los personajes no se desarrollaron a profundidad, pero la película no pretendía tener secuelas agresivamente, así que como argumento para un título de acción funcionaba perfectamente, el verdadero problema surgió al estirar la liga.

En Inframundo: «Evolution», la franquicia decidió que no pasaría absolutamente nada, la película no va a ningún lado. El ancestral líder que despertó al final de la película anterior y que hacía al espectador quedarse con ganas de más, persiguió a los protagonistas durante ochenta minutos, para en los últimos diez dar una batalla sin sustancia y pum pum, nos lavamos las manos, no vamos ni a tocar el tema de la guerra contra licántropos.

La tercera película, «La rebelión de los Lycans«, trata la misma historia de amor al estilo Romeo y Julieta que la primera, pero lo aborda un poco mejor, aunque lamentable e inexplicablemente sin incluir a Kate Beckinsale; y acaba por ser un spin-off/precuela que resuelve las dudas de los fanáticos, pero queda bastante a deber.
Los posteriores tres capítulos de la animación sí los vi. Cumplieron su cometido, y no hay nada más que se pueda comentar al respecto.

En el cuarta entrega, «Awakening«, tenemos de regreso a la protagonista, ahora en un «reboot suave«, donde, borrón y cuenta nueva, conocerá otra orden de vampiros de la que no se había hablado nunca, y comenzará a entablar relación con su… ¿hija? a la cuál ama con locura repentinamente, contradiciendo los rasgos previos del personaje. Además, Michael Corvin, padre de la niña y estelar de la primera película habrá muerto, pero luego ya no, pero no vuelve a salir… pero es que estuvieron congelados por varios años, pero… ¿qué rayos pasó aquí?

Y por fin, «Blood Wars«, el quinto y último intento, una situación lamentable. Apenas comparable con un golpe en las costillas. La trama de Inframundo se va al demonio y aparece un heredero al trono vampiro del que no se sabía nada, y otro grupo de licántropos organizados por el hijo del pez negro intentan acabar con cualquiera a su paso. La protagonista tiene un viaje espiritual legendario y épico que no lleva a ninguna parte y cuyo único reflejo es una nueva chamarra blanca (en serio). Y de la hija, el amante, o cualquier otro personaje anterior, ni sus luces.
No puedo ni siquiera comprender cómo un actor tan reconocido como Charles Dance acabó por prestarse para estas últimas dos atrocidades, pero de ello hablaremos en la siguiente sección.

La misma expresión de la audiencia…

Solo Dios sabe qué fue lo que intentaron aquí. La primera película no hizo las cosas tan mal, y no en balde tiene su merecido siete, pero para la segunda entrega trataron de continuar justo donde lo dejaron para no complicarse demasiado, y prefirieron balazos sobre diálogos, resultando en algo simplemente terrible.
Cuando la tercera película abordó el tema de la rebelión de los Lycans y regresaron grandes actores (Michael Sheen y Bill Nighy), las cosas no salieron mal, pero decidieron no profundizar. Y para la cuarta y quinta entrega contrataron un grupo de simios, les amarraron una mano a la espalda, y los pusieron a escribir, justo antes de que los llamaran para las oficinas de Resident Evil.

Escenas mesuradamente emocionantes hay, pero la saga carece de personajes y sustancia, y tres de sus películas son simplemente espantosas (2, 4 y 5), mientras las dos restantes apenas logran arañar el calificativo de «película del canal 5 a las seis de la tarde».

Aún con todo, si la franquicia logra vencer en este rubro, lo averiguaremos más adelante.

 

Resident Evil hace justicia al «argumento» del videojuego, teniendo entendido que, en su mayoría, un título de acción/terror no lo tiene.
El virus mortal, capaz de destruir a la raza humana, es liberado por la terrible compañía de Umbrella de manera intencionalaccidental… quién sabe en qué quedamos entonces.
Tampoco pasaba nada, nadie esperaba una narrativa ejemplar o personajes definidos (ni siquiera diferenciables).
La primera se sostiene como una simple película de terror con sangre y disparos, no muy diferente a su saga de inspiración, la cosa es que, a sabiendas de que vendrían más películas, dejaron el pequeño misterio sobre el pasado de Alice (Milla Jovovich), como tópico aparentemente interesante y pensaron «Luego vemos qué se nos ocurre».

Pero la segunda película, «Apocalipsis«, no aportó nada, ni al personaje ni a la propuesta original.
La esperada lucha contra Némesis se dio pero… nada más.
Llegaron nuevos personajes aclamados en el videojuego, pero si dijeron cinco líneas fue mucho.
El aspecto visual es una broma de sí mismo y no armonizaría a menos que se viera en los cines de los años sesenta. Aquí no pasó nada.

Aún contrariando los números de la crítica, me atrevo a decir que el tercer filme, «Extinción«, a pesar de quizá sacarle un par de canas a Mel Gibson por el puro coraje de ver una versión no oficial de Mad Max en la pantalla grande, acaba siendo -tal vez- la mejor de esta saga.
Es el «reboot suave» aquí, puesto que lo visto anteriormente parece esfumarse, y da lugar a un mundo post-apocalíptico desértico que recuerda, de la mano de sus camiones pimpeados, a la famosa saga de Mad Max.
La estética es agradable, los nuevos personajes no son exagerados ni estúpidos (a excepción de los remanentes), el cast mejora rotundamente, las escenas de suspenso dejan de ser -tanto- una parodia involuntaria y generan momentos genuinamente angustiantes (tampoco hay que exagerar), y bueno, aunque apenas y se resuelven dudas o se toca la trama principal, esto constituye una buena película para una pre-noche de televisión abierta. Todo abre y cierra satisfactoriamente dentro de lo posible; y vámonos que aquí espantan.

La cuarta entrega, «Afterlife» es pequeña en todo sentido, pero no horroriza.
Se trata de una mini-aventura tratando de salir de un edificio en el que se metieron por voluntad propia, en donde conocen al hermano/mellizo perdido de la co-protagonista con amnesia (no estoy inventando), y logran asesinar a la mente maestra detrás de sus desgracias, pero sorpresa: no estaba muerto ¿Quién lo hubiera dicho?
El regreso de Ali Larter y K-mart (aunque salga apenas un par de minutos), y la adición de Wentworth Miller al reparto, parecen augurar una base sólida para la saga, donde ya no estará tan sola la protagonista y dejará de luchar contra el aire, ahora con Wesker disponible… pero la especulación no dura mucho.

«Retribution«, la quinta película, es brutal.
Un cúmulo de idiotez e incomprensión sobre cualquier cosa.
Hay personajes de los videojuegos que seguramente emocionaron a los fanáticos, pero… dios mío, si hay un infierno para las películas, esta funge como ama de llaves.
Pasa de todo pero sin justificación, los personajes anteriores desaparecen pero ni se mencionan, otros mueren pero se da por sentado que a alguien le importa o que se borró una escena en post-producción, se ridiculiza (aún más) a los zombies, hay nazis, clones -de gente viva y muerta-, escenas absurdas y confusísimas, amores infundados, mundos virtuales, Hay.De.Todo.

Por último, la saga cerraría con la aclamada resolución de aquel combate que en la película anterior fue calificado como «la batalla por la humanidad«, donde seis grandes personajes actuarán como «el último bastión» y se enfrentarán a hordas de zombies y monstruos voladores; al menos esto es lo que se prometió justo antes del acostumbrado «Continuará».
Pero ¿Qué creen? ¡Elipsis! No se muestra NADA de esto.

Si algo podía hacer mal (peor) esta saga, nadie lo sabía, pero nos demostraron que pueden sorprender a cualquiera, aun si ni siquiera existen expectativas.
«The Final Chapter» prescinde al instante de cinco de esos seis personajes de forma misteriosa y sin siquiera mencionarlos, la supuesta batalla jamás se ve, vuelve Ali Larter (y solo ella), pero su hermano es reemplazado por William Levy (en serio), quien sí es él, pero no es él, pero nadie dice quién es, se llama igual, al otro no se le menciona, y cuando muere nadie le llora, así que quién sabe qué pasó.
Agregan personajes terribles, de una vergüenza inexplicable.
Se resuelve el arco de la historia principal con un giro inesperado que no por ello es positivo, pero tampoco catastrófico.
Es un final digno para una saga que había estado más hacia el desastre que el éxito.

Resident Evil es un ir y venir, una papa caliente que va rotando directores, actores, tramas, sub-tramas, personajes, barreras tecnológicas, estéticas y narrativas en general, todo de manera arbitraria y sin miramientos. Si creías que la saga iba sobre esto, ahora ya no; si te dijimos que este personaje esto, ahora ya no, o igual y está muerto, o lo vamos a quitar sin decir nada; si crees que sabes algo, no lo sabes, porque ya lo cambiamos.

Si la palabra «cagadero» se actualizara en el diccionario de la RAE, en lugar de solo referirnos al «Sitio donde se va a evacuar el vientre», tendría un anexo que redireccionaría al internauta a «Saga Resident Evil Full HD 1 link».

No es que Inframundo hiciera las cosas particularmente bien, sería irracional de mi parte darle un dominio tajante luego de los tres adefesios que tuvo a bien regalarnos, pero si esta franquicia tropezó tres veces, Resident Evil lo hizo cinco, o al menos cuatro y media, salvando únicamente la tercera entrega por su parecido con Mad Max, y la primera -más o menos-, por ser propuesta original, aunque de una realización espantosa.

Peor en trama/argumento: Resident Evil

Marcador: 

Inf: 0 – 2 :Res.

 

       3. Actuaciones/personajes (al fin que siempre lo califican)

Sin reservas, ni una ni otra franquicia requerían actores «del método» o capacidades artísticas sobrehumanas para expresar lo que se requería.
Las temáticas son sumamente simples y, cuando una historia no da para mucho, los guionistas parecen recién salidos de la escuela primaria, el director es Javi Noble, y las circunstancias te orillan, tampoco hay mucho que puedas hacer.
Si te piden que pongas una repisa chueca y cuando les adviertes «Oye, pero se te van a caer las cosas», todavía te insisten, pues haces tu trabajo, recibes tu paga, y así es la vida.

Una más que otra, pero ambas franquicias, para la construcción de personajes secundarios, parten de un entendimiento superficial de la naturaleza humana; se rigen por el molde que tanto hemos visto en películas de mala calidad y dan como resultado participaciones genéricas.
«Este es el ‘macho‘ altivo que al final se redime o sacrifica como atisbo de humildad», «Este es el latino buena onda», «Esta es la mujer estereotípicamente indefensa que resulta ser más avispada que todos (no me refiero a las protagonistas)», «Este es el adolescente incomprendido y temperamental», «Este es el afroamericano que grita en los momentos de alegría colectiva», «Este es el doctor dogmático y soberbio»… la misma vieja historia una y otra vez.

Pero ¿Notaron que la mayoría de los personajes descritos pertenecen a Resident Evil?
El mero hecho de no encasillar a los de Inframundo en oraciones tan simples, nos puede dar una pista sobre quién lo hizo ligeramente mejor. Naturalmente, esta franquicia tuvo menos protagonistas, pero procuró darles un desarrollo un poco más hondo (exceptuando la cuarta y quinta entrega); además, se valió de grandes actores como Bill Nighy, Michael Sheen y Charles Dance -quienes reitero, no entiendo cómo es que acabaron aquí- para hacer que al menos sus dos o tres diálogos tuvieran un mínimo impacto.

Por su parte, el desarrollo de las protagonistas es bastante deficiente también, pero en su afán de seguir plasmando un semblante oscuro y misterioso, Inframundo lo hace un poco peor, y no deja que Selene (Kate Beckinsale) evolucione de ninguna manera, tendiendo al estoicismo durante toda la saga; entonces, para la última película ya es muy tarde, y el personaje completa su «viaje» sin haberse enriquecido en lo absoluto.
Mientras, Alice (Milla Jovovich), al menos es capaz de una mínima empatía; sufre, aprende, se frustra, tiene dilemas morales (estúpidos, pero al fin y al cabo), llora, ríe y cambia. No podría afirmar que crece de manera evidente, pero al menos se mueve un poco.

Si fueron las capacidades actorales o las decisiones de los directivos lo que acabó por presentarnos personajes tan superfluos, eso no lo sé; cualquiera que sea la razón, Inframundo nos presenta una protagonista invisible y personajes secundarios algo decentes, mientras que Resident Evil tiene la amabilidad de mostrar un protagónico al menos mutable, aunque con secundarios brutalmente apestosos.

Peor en actuaciones/personajes: empate

Marcador: 

Inf: 1 – 3 :Res.

 

        4. Acción/efectos visuales

Aún dadas sus limitaciones, ambas franquicias logran sortear este rubro más o menos con éxito, pero sí quiero destacar un punto. Mientras que Resident Evil tiende a mejorar en el apartado visual paso a paso, parece ocurrir a la inversa con Inframundo.

Resident solucionó el asunto con zombies. No es tan difícil, maquillas a este, le pones máscara a este otro, queda; y cuando se trató de darle tiempo en pantalla a otras criaturas lo hizo vergonzosamente casi todo el tiempo, pero ocultaba su fracaso entre sombras o movimientos veloces.
Exceptuando la horrenda estética de la segunda película y la caracterización patética de Némesis, todo salió como debería haberlo hecho, y si esto es o no resultado de un mayor presupuesto, es cosa suya.

Pero Inframundo en su afán, supongo, de experimentar con nuevos formatos, acabó arruinando visualmente a los licántropos, que pasaron de ser marionetas perrunas a super-humanos en gráficos de Playstation 1.
Parece (y tampoco me voy a poner a investigar), que acabaron incurriendo en el mismo proceso de modernización de Star Wars y Yoda, que partió desde «Vamos a hacerlo con un títere y luego lo retocamos», hasta llegar a «Hazlo todo en la compu y como quede, sale», solo que aquí no acabó siendo un acierto.

Izquierda Underworld (1), arriba Awakening (4), abajo Blood Wars (5).

De manera inexplicable, los Lycans de 2003 lucen mejor que los de 2017.
No vamos a hacer la vista gorda y decir que eran magníficos, pero la calidad bajó indudablemente. Además, la poca constancia pasa factura, y los Licántropos distan tanto estéticamente entre ellos año tras año que acabas preguntándote si es que lo que estás viendo es la misma criatura, y cuando te dicen que algunos eran variantes, no sabes si sentir alivio o preocupación.

En cuanto a las escenas de acción y disparos indiscriminados, las sagas están igualadas; ninguna da vergüenza ajena, pero tampoco levanta alguna ceja en señal de emoción. Es por ello que tanto el aspecto mismo como la transformación de los mencionados Lycans cobra mayor importancia.

En definitiva, Resident Evil, a pesar de sus deslices, acabó con un papel más digno que el agobiado Inframundo ante las nuevas tecnologías que no supo utilizar -y nadie le estaba exigiendo tampoco-.

Peor en acción/efectos visuales: Inframundo

Marcador: 

Inf: 2 – 3 :Res.

 

           5. Extras: Canción original, banda sonora, vestuarios, guión, edición y todos esos premios menores de los Óscar.

Ambas hicieron su intento.

Resident Evil tiene música original, pero no se decide si va a inclinarse hacia el horror o la acción desenfrenada, y acaba en una música de ambiente óptima para el videojuego del mismo nombre, pero que no genera nada en el espectador y ni siquiera es recordable; todo esto a pesar del nombre que entra en juego: Marilyn Manson.

«Main Title Theme (Corp. Umbrella)» Tiene tan poca personalidad como su nombre; parece como si hubieran tomado los primeros veinte segundos de Switchback (Celldweller), y estirádolos por cinco minutos y medio pero omitiendo coro, drop, voz, y alma.
Es una fusión fallida entre música de fondo de Hexic y el inicio de Raining Blood (Slayer), sin decidirse si es intensa o sumisa. Un verdadero desperdicio de talento o el resultado de malas indicaciones.

 

Inframundo, aún con nombres no tan grandes como Limp Bizkit y Danny Lohner, o el presupuesto del contrincante de por medio, nos regaló música magnífica no solo para la película en sí, sino también para créditos, trailer, workout, y hasta noche gamer de antaño (o no tanto).
Canciones que se quedan y evocan perfectamente la temática de la saga, que armonizan con escenas de acción y «romance», y lo que no logran para suspenso se enmienda con el resto de su banda sonora.
Quizá no le habrían venido mal los grupos de Evanescense o Paramore, pero esta saga es más oscura y cruda que otras de vampiros, como Crepúsculo, evidentemente.

«Awakening» de The Damning Well, de la mano del resto de canciones del soundtrack, entiende de qué va esta saga, y aunque como música por sí misma pueda o no gustar, eso es lo que cualquier dirección está buscando. El trailer, al igual que este material, define la película como «un Thriller elegante, lleno de suspenso y acción»; donde con «elegante» nos está hablando más de la atención al estilo que del refinamiento.

En cuanto a banda sonora, entendiéndola como ambientación musical en su totalidad, sin lugar a dudas Inframundo sigue imponiéndose. Manteniendo una atmósfera lúgubre y más visceral, el soundtrack no tiene nada que competir con el apenas intento de Resident Evil.

 

Vestuarios y caracterización.
Ya hablamos de la lamentable estética de Resident evil 2 y sus repetidos intentos fallidos a lo largo de la saga por plasmar la apariencia de personajes del videojuego, que acabaron siendo tan ridículos como podría concebirse.
Ejemplos como Némesis o Leon Scott Kennedy no hacen más que reafirmar el rotundo error de insistir en el mínimo-esfuerzo. Y quizá podría señalarse que Inframundo no tuvo este problema por el mero hecho de que no debía intentar basarse en material alguno, pero sus errores ya los pagó anteriormente con el empobrecimiento visual de los Lycans.

Ahora bien, hablemos de obviedades. No es mera casualidad que ambas protagonistas se vean en la necesidad de vestir trajes de látex y pasar por varios meses de filmación lo que seguramente fue un suplicio como pocos; uno no suele andar por la calle vestido así y mucho menos cuando el mundo se acaba. Ambas situaciones son una medida totalmente calculada por parte de la producción y obedece inequívocamente a la búsqueda por un atractivo visual.
Pues bien, a pesar de que esto puede actuar como detonante para tomar la decisión de ver la saga o no en algunas ocasiones (algo que no ocurrió aquí, cómo va usté a creer), y suscitar la discusión entre aquellos irracionales que se inclinan por el desazón de Milla Jovovich en lugar de la conspicuidad evidente de Kate Beckinsale, en un diálogo al cual no nos vamos a prestar aquí -aunque haya dado ya una respuesta furtiva-, he de decir que sea cual sea la preferencia del expectante (ojo a la e), en ninguna de las dos sagas va a pasar nada fuera de lo normal, y así como deberían ustedes al momento de decidir-preferiblemente no-ver las sagas, no daré mayor relevancia a este punto en la «evaluación» (¿O sí?).

Sobre caracterización en general no hay mucho de qué hablar, fuera de lo ya mencionado sobre Némesis en Resident Evil y los Lycans en Inframundo; el resto de personajes se ven como se tienen que ver, y aunque algunos visten de maneras ridículas se justifica si van acorde al estilo de las películas -y videojuegos, según el caso-.

Por último, la edición.
Resulta difícil señalar específicamente a qué se refiere la crítica especializada cuando habla de este asunto; ¿Es realmente complicado cortar este pedazo de la cinta y hacerlo que armonice con este otro? o ¿Tan difícil es mantener la continuidad que se merece un premio quien lo haga bien?
Actualmente se conoce como «Mejor montaje«, y suele definirse como el óptimo «orden narrativo o rítmico de los elementos que conforman la cronología«, palabras más, palabras menos.
No es tan fácil de apreciar cuando el trabajo es bueno; vaya, ni siquiera es algo a lo que le preste un mínimo de atención… excepto cuando apesta.

Resident Evil, específicamente en su cuarta y quinta entrega, tiene un número prácticamente alarmante de esos momentos de elipsis involuntaria en los que se comen momentos significativos, cambian arbitrariamente el espacio-tiempo de los personajes sin previo aviso, y que tienden a dejar al espectador confundido y abrumado por un enrevesado narrativo que no acabas de entender si es el resultado de un genio cinematográfico o de un grupo de incapaces que perdieron el hilo de los acontecimientos.
Cuando noté que algo andaba mal con la continuidad de -sobretodo- estas dos películas, y sospechaba que quizá habían sustraído a sangre fría fragmentos o escenas completas para la versión final, fue que me di cuenta de lo que realmente hace la edición, y me parece por demás comparable con, por ejemplo, el papel del bajo en una canción:
nadie le pone atención ni se nota lo que hace, puede ser un bajo perpetuo o aportar una melodía pegajosa y meditada al milímetro, pero invariablemente no se le va a escuchar, el problema es cuando no está, y todos los escuchas podrán notar que algo anda mal, que falta algo, y la mayoría no podrá identificar qué es, a menos que se pueda cotejar de una manera concienzuda.

Una vez más, la saga de Milla Jovovich tropieza, en el accidentado camino que había trazado para sí misma, y a pesar de la «regularidad» de su oponente en el mismo ámbito, coloca otro clavo más en su ataúd.

 

Y con todo esto; una edición o montaje deficiente, una caracterización mediocre, banda sonora apenas perceptible y canciones originales pero que dejaron muchísimo que desear sobretodo si las comparamos con las de su contraparte, Resident Evil acaba perdiendo (o ganando, según lo quieras ver) su último punto, situándolo en el fondo de la tabla:

Peor en criterios extra: Resident Evil

 

Final:

Inframundo: 2 – 4 :Resident Evil

Peor saga: Resident Evil

*Fanfarrias*

 

El camino hasta ahora

Así es como, habiendo tomado prestado el título de este post de otra gran franquicia imperfecta como lo es Alien vs Depredador -que nos regaló una frase que involuntariamente se burla de sí mismos-, y analizado uno por uno cada aspecto de las franquicias, desde lo más rescatable hasta lo lamentable, llegamos al final, y acaba por proclamarse como campeón la saga de Resident Evil, con un total de cuatro categorías reprobadas; mientras Inframundo, con solo dos, tal como lo «sospeché desde un principio» -y seguramente muchos coincidan-, se mantiene como la franquicia más decorosa, aún dados los dolorosos tropiezos.

Ambas sagas son la clara muestra de que no siempre es bueno estirar una idea, y menos aún cuando desde su nacimiento parece augurar el desastre.
De inicio, cualquiera podría haberles dicho la máxima más acertada en el mundo de los videojuegos: «Si le haces película, va a fracasar». O, por otro lado para Inframundo: «¿Vampiros y hombres lobo? hmm, esa saga la van a transmitir hasta en desorden en televisión nacional«.
Y sí, ambas predicciones se habrían cumplido, pues nadie en pleno uso de sus facultades aseguraría que alguna de ellas es una franquicia más que «pasable/palomera», pero el dinero ya nadie se los quita, y bien o mal, tampoco es que vivamos la época dorada del entretenimiento en cuanto a «contenido» se refiere, así que no desentonan en demasía; después de todo, son dos sagas que engrosan la tetósfera y dan de qué hablar; qué mejor.

Si no las has visto y tienes unas cuantas horas libres como resultado del encierro, te insto -y conmino- a darles una oportunidad, habiendo obviado que podrías utilizar ese tiempo para ver otras mil cosas antes de recurrir a ellas, por supuesto; y si ya las viste y estás aquí buscando respuesta a la interrogante de cuál es mejor o peor tal como yo comencé a escribir (pues tampoco sabía a ciencia cierta cuál sería el resultado), te lo digo con una amplia reflexión previa: definitivamente, Inframundo vale más la pena, en -casi- todos los sentidos, pero si ves una, inevitablemente acabarás viendo la otra, así que habrá que apresurar el paso.

Ahora los dejo con algunos títulos que descarté para este post, pero me parecían acertados:

Inframundo vs. Resident Evil | La batalla por la ignominia

Inframundo vs. Resident Evil | Lo que tiene mal olor, perfumado huele peor

Inframundo vs. Resident Evil | ¿Lavado o Sandwich de mojón?

 

Inframundo vs. Resident Evil | Gane quien gane, nosotros perdemos

Osman AT.

 

 

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